Introspective ―

En el 2013 me propuse diseñar un fanzine con la única regla de solo usar una tipografía, una tinta y realizar ejercicios de exploración en diagramación.

Tardé varios meses, fue una pelea constante en mi cabeza de si esto o aquello debía ir acá o allá, si más grande o más pequeño, si bold o regular, etc, etc. Cada iteración se convertía en una discusión interna. El cliente era yo, y cuando eso pasa, te vuelves 100² veces más exigente, más espeso. Este es de aquellos proyectos que aunque no engorda tu billetera, aumenta exponencialmente tu apasionamiento por el diseño.

Febrero ― 2014